viernes, 9 de septiembre de 2011

GLÁNDULAS ANIMALES, REVITALIZACIÓN Y SEXO

Lo realmente digno de compasión actualmente es eso que los médicos han concebido-la cuestión siniestra de que la humanidad puede utilizar glándulas de animales para revivir su vitalidad y juventud…¡es lo más diabólico que puede haber ocurrido! La humanidad, en el entendimiento humano, ya tiene bastante de lo animal; pero, Mi Gente Querida, lo que la humanidad necesita es gobernar y controlar esos deseos, no intensificarlos. 

Señores, les digo con toda franqueza, muchos de los médicos y sus asociados les han hecho creer que ustedes pueden utilizar ilimitadamente los deseos sexuales y, aún así, seguir teniendo éxito. No pueden hacerlo. Les digo con toda franqueza: habiendo observado a la humanidad durante siglos, no pueden hacerlo. Exactamente de la misma manera que ustedes desperdician esa energía en gratificaciones placenteras, un día se encontrarán agotados, sin fuerza ni energía; y el éxito que una vez tuvieron se habrá desvanecido de su experiencia. 

Estas son Grandes Leyes, señores, y no permitan que el deseo acumulado siga gobernándolos. A los jóvenes, les digo:¡qué oportunidad tan magnífica tienen por delante! Es totalmente correcto que todo aquel que desee traer adelante otra forma, procrear según su especie, utilice el sexo para eso; pero nunca se pretendió que fuera para gratificación placentera, porque constituye el desperdicio de esa gran Vida. Observen ahora cuál es el efecto: Allí donde está tu atención, allí estás tú, y es all´´i donde fluye la mayor parte de tu energía vital. 

Observen esto ahora, señores. Aquí está la línea divisoria, justo en el plexo solar. Justo encima de sus caderas está la línea divisoria-como quien dice- entre lo Divino y lo humano. Si su atención está sobre el deseo sexual, ustedes impulsan toda esa energía hacia abajo, alejándola del corazón y del cerebro. Y ¿cómo pueden ustedes tener la Inteligencia para evitar cometer errores si hacen eso? 

Esto es práctico, lo más práctico en el mundo. No puedo decirles qué deberían hacer para gobernar esos deseos, pero sí puedo hablarles (y les hablo) acerca de la Ley que Nosotros sabemos existe y ha existido por centurias. 

Observen la juventud actual, que tiene dieciocho, diecinueve, veinte y a veces hasta veintidós años de edad, plétora de energía ilimitada y vitalidad. Luego, dejen a esos jóvenes caer en excesos sexuales, y verán cuán rápidamente esa belleza de forma, esa ilimitada vitalidad y energía se desvanecen. Tal es el caso porque lo que se desperdicia a través del deseo es la Vida, es vitalidad, es energía. 

¡Señores, quiero que ustedes sepan que ésta es una Ley grande y práctica! Todo en el mundo exterior ha estimulado a los seres humanos en la actualidad a hacer estas cosas, pero es la ignorancia en grado superlativo; y si la humanidad quiere hacer eso, entonces tendrá que cosechar los resultados. Me encanta tener la oportunidad de presentarles la Verdad de la Vida; de allí… ¡los seres humanos tendrán que escoger cómo utilizarla! 


Discursos del “YO SOY” para los Hombres del Minuto

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